
Me detengo a pensar por un momento y no me cabe duda… apenas soy la sombra de lo que fui. Y es curioso, porque eso es precisamente lo que soy: Solo sombra.
Antaño acompañé un alma atormentada, prisionera de sus pasiones, perdida. Perdida de algún modo entre la nada… y el todo. No soportando todo aquello, huí. Huí hacia donde huyen las sombras, donde la luz es más pura y la vanidad se hace polvo de estrellas. Y allí encontré paz, alimento, comprensión y ternura, y aquello me alejó más si cabe de mi anterior condición humana, así que me volví esquiva. Pero retales de la añoranza despiertan en mí, si me necesitas, y me encuentras, sabrás que podrás contar conmigo.

No comments