Mírame bien, soy una niña árbol.

Una vez fui tan humana como tú; con mis brazos, con mis piernas… y a la vez tan distinta como ahora, con una idea sobre el progreso tan diferente a la establecida que la ley natural me ha convertido en lo que ves.

Polución, ruido, estrés, prisas… la sociedad del bienestar. El show de Truman del proletariado medio. Pero no, definitivamente todo eso no era para mí, así que, sencillamente… huí. Escapé de la burbuja de Orwell sin más rumbo que alejarme del redil, y como Dafne perseguida por Apolo me convertí en árbol para protegerme de mí misma; pero yo escapaba de alguien mucho menos poético que un Dios griego: El progreso.