Hubo un tiempo en el que se nos tenía en cuenta… y toda la juventud creía en la armonía natural, la comunicación con madre Gea, el bien común, el karma… amar y ensanchar el alma.

Fue una gran época aquella, la recuerdo con nostalgia. Después, muchas de esas personas cambiaron su forma de ver el mundo… y el mundo cambió con ellos, demostrando que únicamente seguían la moda, y que nunca, nunca en realidad, nos habían comprendido. Pero sé bien que algo de todo aquello perdura en ciertas almas… y aquí estoy yo, eterna superviviente, yesca de aquellas llamas, deidad laica, mitad humana, mitad profana… aguardando esperanzada al alma libre que ansíe ser escuchada.